WALDE

NOTA DEL COMPAÑERO JUAN ANTONIO


Huevos más, huevos menos….
10.12.08 [14:41]

Los que le dispararon al Vicegobernador, fueron de avestruz y con mala puntería… Los que le pegaron a su… camarógrafo… eran mas chicos, pero con certeza.

La actitud es la misma, la pobreza es la misma... la cobardía es la misma.
Una pobrísima manifestación de mayor cantidad de camionetas y maquinaria agrícola -muy caras- que personas, intentaba demostrar su renovadamente fracasada ambición de seguir ganando dinero con el atropello.
Y de la impotencia.
Posiblemente nacida al desamparo de una propuesta de “duelo nacional” justo el día en que celebramos los argentinos democráticos el 25º aniversario del regreso de la Democracia a la Argentina. Justo el día de la Declaración Internacional de los Derechos del Hombre.
Posiblemente al desamparo de no más de 200 personas, que intentaban “convencer” a palos de su desgracia montada en 4 x 4 con aire acondicionado.

Posiblemente al desamparo de horas que solo ellos recuerdan, algunos protagonistas que antes arrastraron bustos, mataron personas, desaparecieron inocentes…

El busto de Eva Perón, mancillado, aunque no su memoria, ríe todavía desde el recuerdo su maltrecha artesanía vestida de negro.
A sus espaldas, un camarógrafo, un empleado que no alcanza a ganar mensualmente el valor de una cubierta de la camioneta de alguno de los “pintores sin cabeza”, se atrevió a caminar rumbo a su trabajo.
Yo lo conozco. Se llama Lucas Ayala, empleado de Prensa de la Gobernacion, siquiera roza los 23 años de edad.
Lucas nació en Democracia.

Nunca se imaginó que iba a conocer la noche tan temprano en la mañana.

Lucas pensó que la época en que se discutía a lo patotero era parte de los libros de historia y de los diarios que se dedican a rememorar en cada fecha como éstas, o cada 24 de Marzo.
Pero no fue así.

Le escupieron huevos desde los 4 costados de una marcha impotente como sus escasos protagonistas.
Eran otros huevos.
Más chicos
Disparados con mayor puntería.
Tanto que le dejaron mucho olor en el cuerpo, pero un dolor profundo en el corazón.
¡“Alcahuete”!!! Le gritaron los bárbaros democráticos en su libre expresión, conseguida hace 25 años a fuerza de 30 mil desaparecidos. ¡¡¡“Chupamedias de Urribarri”.!!!
“¿A mì?” Se preguntó Lucas.
Esa pregunta provenía desde el dolor de no haber podido acompañar a su padre al Juzgado Federal, donde estaba –en ese preciso momento- declarando como querellante en el juicio por la verdad. La “Chancha” Ayala, el padre de Lucas, “se comió” 6 años preso.
Por los mismos huevos…
“A mí?” volvió a preguntarse..
- No hubo respuestas… más que más huevazos.
Estos eran de gallinas.
Los otros huevos, los que hay que tener para discutir de frente y con razones, los que hay que tener para trabajar sin soñar esa 4 x 4 desde donde provenían los huevazos, los que hay tener para sostener una idea.
Esos, solo los tuvo Lucas.
Por eso ríe Eva Perón desde su busto, aún pintada de negro.

Juan Antonio Izaguirre

NUNCA MAS


PODRAN MANCHAR UN BUSTO , PERO NUNCA JAMAS TU IDEOLOGIA, TU RECUERDO, TU LUCHA POR LOS MAS HUMILDES, REPUDIO TOTALMENTE LA ACTITUD DE UN GRUPO DE GORILAS QUE RECLAMAN MAS PORCION DE LA TORTA A COSTA DEL HAMBRE DE LOS MAS NECESITADOS, CONVOCAMOS AL MISMO BUSTO QUE ESTOS IANADAPTADOS PINTARON PARA MAÑANA A LAS 20.30 HS.

VIVA PERON Y EVITA CARAJO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Con los CUMPAS


Los compañeros en un viajecito a SALTA la LInda y lo Linda que estaban las chicas

BIOGRAFIA




En 1943, el coronel Juan Domingo Perón participó activamente del golpe militar que derrocó al gobierno conservador de Ramón Castillo. Ocupó el Departamento Nacional del Trabajo. Desde allí Perón iniciaba su carrera política.

El coronel había nacido en Lobos, Provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1895. A los 13 años ingresó en el Colegio Militar de la Nación, donde obtuvo el grado de subteniente de Infantería. Con el grado de teniente, participó en la represión de los huelguistas de los sucesos de la Semana Trágica de enero de 1919. En enero de 1929 se casó con Aurelia Tizón, una muchacha de clase media, trece años menor que él a la que llamaba Potota.

En 1930, se acercó a los sectores cívico-militares que preparaban el golpe contra el presidente Hipólito Yrigoyen apoyando al ala más moderada representada por el general Agustín P. Justo. En 1932, al asumir Justo la presidencia, fue designado ayudante de campo del nuevo ministro de guerra. Desde ese lugar privilegiado, Perón accedió por primera vez a los entretelones del gobierno y de la cúpula militar.

Entre 1939 y 1941, fue agregado militar de Argentina en la Italia de Benito Mussolini. Perón no ocultaba su admiración por el régimen fascista al que definió como "un ensayo de socialismo nacional, ni marxista ni dogmático." A su regreso, se convirtió en uno de los referentes más destacados de una logia militar conocida como (GOU) Grupo de Oficiales Unidos, de carácter nacionalista y anticomunista, brindando numerosas conferencias sobre temas políticos y militares.

En lo político, el pensamiento de Perón era producto de múltiples influencias que iban del nacionalismo católico, el falangismo español y el fascismo hasta el socialismo. En sus discursos de 1944 Perón planteaba la necesidad de integrar al obrero al sistema como un consumidor y, de esa manera alejarlo de la influencia revolucionaria.

Perón desarrolló una intensa tarea desde la recién convertida Secretaría de Trabajo y Previsión tendiente a captar la voluntad política de los trabajadores. Hizo aprobar decretos leyes de vital importancia en el campo laboral. El poder de Perón iría creciendo junto con su popularidad. En 1944 el general Edelmiro Farrell desplazó de la presidencia al general Pedro Ramírez y nombró a Perón Ministro de Guerra y Vicepresidente. Algunos sectores militares vieron con preocupación la creciente influencia del Coronel.

Perón fue obligado a renunciar a principios de octubre y detenido y trasladado a Martín García. El 17 de octubre de 1945 miles de trabajadores provenientes del cordón industrial del Gran Buenos Aires ocuparon la Plaza de Mayo decididos a no moverse hasta que Perón apareciera en los balcones de la Casa Rosada. Por la noche finalmente el Coronel pudo estrenar su saludo con los brazos en alto. Perón se había impuesto y ya ocupaba un lugar destacado en la política nacional.

Pocos días después, ocurrieron dos hechos significativos para la historia del peronismo: la creación del Partido Laborista por parte de los sindicatos peronistas para lanzar la candidatura de Perón y el casamiento de Perón con Eva Duarte, una joven actriz de radio que vivía con Perón desde hacía algunos meses.

Mientras Perón organizaba sus fuerzas partidarias con el Partido Laborista, sectores radicales disidentes y conservadores, la oposición constituyó un frente electoral denominado Unión Democrática. Lo integraban la U.C.R, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Progresista y el Partido Comunista. A la Unión Democrática la apoyaron la Sociedad Rural, la Unión Industrial, la Bolsa de Comercio y el embajador de los EEUU, Spruille Braden. La candidatura de Perón fue apoyada por los sindicatos, por sectores militares y por la Iglesia Católica.

En las elecciones de febrero de 1946, Perón se impuso obteniendo casi los dos tercios de la Cámara de Diputados, la mayoría de los puestos del Senado y casi todas las gobernaciones provinciales. Al asumir la presidencia Perón elaboró un Plan Quinquenal que intentó transformar la estructura económica del país fomentando la industria y estimulando el mercado interno. Paralelamente, el estado peronista emprendía una importante política de estatizaciones acorde con una corriente mundial en ese sentido. Pese a las buenas intenciones, el peronismo no logró transformar a la industria en la principal fuente de ingresos del estado, cuyas divisas seguían proviniendo de la exportación de granos y carnes.

Una difícil situación internacional, con mercados cerrados, el fuerte boicot norteamericano contra nuestro país y dos malas cosechas consecutivas obligaron a Perón a replantear su política económica. En 1949, promediando su primera presidencia, Perón convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente. El amplio triunfo peronista permitía incluir en el texto de la constitución la posibilidad de la reelección del presidente y los derechos del trabajador. Se establecieron también los derechos del estado sobre las fuentes de energía y el fomento de la intervención estatal en la economía. Esta reforma, junto con la Ley de Voto Femenino, sancionada gracias al impulso de Evita, llevarían en 1951 a Perón a un amplio triunfo electoral y a un segundo período de gobierno.

El Segundo Plan Quinquenal planteaba volver a una economía más tradicional y la aplicación de ajustes en los salarios y las políticas sociales. Las bases del modelo peronista comenzaban a tambalear y se produjo un acercamiento con los EEUU materializado en el polémico contrato petrolero firmado con la Standard Oil de California, que contradecía gran parte de los principios doctrinarios peronistas y daba enormes ventajas a la compañía norteamericana.

El peronismo tuvo ciertas características autoritarias y personalistas que irritaban a la oposición. Durante gran parte del gobierno de Perón fue muy difícil poder expresar ideas opositoras con libertad. La mayoría de los medios de comunicación estaban en manos del estado y los restantes sufrían permanentes clausuras. En las universidades, los estudiantes protestaban por el bajo nivel educativo y la importante presencia de profesores de tendencias fascistas. Líderes como el radical Ricardo Balbín y el Socialista Alfredo Palacios sufrieron la cárcel y el exilio.

La crisis desatada en 1952, coincidentemente con la muerte de Eva Perón, debilitó notablemente al modelo peronista y le fue restando apoyos.

En 1954, estalló el conflicto con la Iglesia Argentina cuando ésta decidió apoyar a un partido Demócrata Cristiano, siguiendo las orientaciones mundiales del Vaticano. Perón se ofendió porque consideraba a su partido democrático y cristiano, y no veía la necesidad de crear otro. De aquí en más las pasiones se desataron. Perón sancionó una Ley de Divorcio, legalizó los prostíbulos y suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas. La Iglesia encabezó la oposición y, el 11 de junio de 1955, la tradicional procesión de Corpus Christi se transformó en una multitudinaria manifestación antiperonista. El descontento eclesiástico alentó la disconformidad militar y comenzó a prepararse un nuevo golpe cívico militar.

El primer intento golpista se concretaría el 16 de junio con el bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de la Marina con el objetivo de matar a Perón. La acción causó más de trescientos muertos. Por la noche, grupos de peronistas quemaron en represalia las principales Iglesias de la Capital. Perón intentó parar la ola de violencia pero ya era tarde. El 16 de septiembre las fuerzas armadas tomaron el poder expulsando a Perón quien finalmente marcharía al exilio por 18 años.

Durante su exilio pasó por Paraguay y Panamá -donde conoció a la que sería su tercera esposa, Isabel Martínez-. En 1958, durante su estadía en Venezuela, llegó a un acuerdo con Arturo Frondizi. Allí se establecía que los peronistas votarían por el candidato de la UCRI que a su vez se comprometía a legalizar al partido peronista, aumentar los salarios y aplicar una política económica favorable al desarrollo del mercado interno.

El incumplimiento del pacto por Frondizi llevará a los peronistas que lo habían votado a innumerables paros y planes de lucha.

En 1960, Perón instaló su residencia en Madrid. Desde allí continuó dirigiendo la resistencia peronista y se consolidó como el referente obligado de la política argentina.

En 1964, durante la presidencia de Arturo Illia, el principal referente del sindicalismo peronista, el dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, organizó el "operativo retorno" del general a la patria. El presidente Illia declaró: "el regreso es un problema del señor Perón, yo no me opondré". Los militares y los grupos de poder no pensaban lo mismo. Al llegar el avión al aeropuerto de Río de Janeiro, las autoridades militares brasileñas le impidieron seguir viaje y debió regresar a Madrid.

Empujada por la prohibición de toda actividad política, la resistencia popular a la dictadura del general Juan Carlos Onganía comenzó a manifestarse violentamente, con un pico máximo el 29 de mayo de 1969 con el Cordobazo. Al Cordobazo le sucedieron diversas puebladas en todo el país y la aparición de grupos guerrilleros de orientación marxista como el ERP, y de tendencia peronista de izquierda, como los Montoneros. En este clima, en marzo de 1971, asumió el poder el General Alejandro Lanusse, y proclamó su intención de restaurar la democracia constitucional y permitir el reestablecimiento de los partidos políticos, incluyendo al Peronista.

Perón volvió a la Argentina por un corto tiempo en noviembre de 1972 y se negó a presentarse como candidato para las elecciones del 11 de marzo de 1973, en las que finalmente se impuso el candidato peronista, Héctor Cámpora, cercano a los sectores juveniles.

Mientras los jóvenes ligados a los Montoneros se hacían eco de la promesa de Perón de instaurar un "Socialismo Nacional", los sectores mayoritarios del movimiento, vinculados a los poderosos sindicatos y al aparato partidario, dirigido por José López Rega, secretario privado de Perón, recordaban que el líder hablaba de comunidad organizada y acuerdo social.

El 20 de junio de 1973, unas dos millones de personas aguardaban en Ezeiza el retorno del líder. Por la tarde, se produjeron graves incidentes entre los sectores de la derecha sindical y los grupos juveniles que pugnaban por acercarse al palco. Hubo un violento tiroteo con un saldo de 13 muertos y 365 heridos. Ante la falta de seguridad, Perón decidió aterrizar en Morón y dirigirse al país por televisión.

El 13 de julio de 1973, Cámpora y el Vicepresidente Solano Lima, fueron forzados a renunciar por los sectores tradicionales del peronismo. Tras un confuso episodio, asumió como primer mandatario Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. Lastiri convocó a elecciones presidenciales para el 23 de septiembre. Sin comicios internos, Perón decidió que su mujer, Isabel Martínez, ocupara el segundo término en la fórmula presidencial. En las elecciones se impuso la fórmula Perón-Perón por casi el 62% de los votos contra el 25% de la fórmula radical Ricardo Balbín-Fernando la Rúa.

El 12 de octubre, Perón asumió la presidencia por tercera vez. Al poco tiempo quedó evidenciado su distanciamiento de los sectores cercanos a los Montoneros al reemplazar a los gobernadores y funcionarios vinculados a ese sector del movimiento.

El punto culminante de este enfrentamiento se produjo el 1 de mayo de 1974, cuando el gobierno convocó a la Plaza para celebrar el "Día del Trabajo y la Unidad Nacional".

Las columnas de los sectores vinculados a los Montoneros avanzaban sobre la Plaza al grito de "¿Qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?” En su duro discurso, el general llamó a los Montoneros “imberbes y estúpidos”, lo que provocó la retirada de más de la mitad de la concurrencia.

El 12 de junio la CGT convocó a un acto en la Plaza de Mayo para respaldar al gobierno. Perón se dirigió por última vez a sus seguidores y les dijo que cuiden las conquistas laborales porque se avecinaban tiempos difíciles. Se despidió diciendo: "Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que es para mi la palabra del pueblo argentino". Pocos días después, el 1º de julio moría Juan Domingo Perón. Dejaba un vació político proporcional al tamaño de su figura.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

1952- 26 de Julio-2007



Maria Eva Duarte, como se llamaba al principio; Eva Perón, como se la conoció en sus últimos años; Evita, como el pueblo la bautizó, fue una figura que rompió todos los precedentes históricos y definió una modalidad política nunca vista hasta entonces. Durante el breve período de su actuación, al lado de Perón, fue el centro de un creciente poder y se convirtió en el alma del movimiento peronista, en su esencia y en su voz. Adorada y a la vez odiada por millones de argentinos, lo que jamás provocó fue la indiferencia

Maria Eva Duarte nació en Los Toldos, província de Buenos Aires, en 1919. Ella, su madre, Juana Ibarguren, y sus cuatro hermanos formaban la família irregular de Juan Duarte, que falleció cuando Evita tenía seis o siete años. En esa época, se mudaron para Junín, donde Eva permaneció hasta 1935.

Se sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en una actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce. Pero triunfa: llega a ser actriz de cierto nombre, pese a la falta de mayores talentos teatrales, y a encabezar un programa de rádio muy escuchado.

Pero su destino era otro. En enero de 1944, Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba en benefício de las víctimas de un terremoto que había destruído la ciudad de San Juan pocos días antes.

En el mes siguiente, ya vivían juntos y dos años más tarde regularizan la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia íntima y que no trasciende al público.

En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia de Evita fue marcante, Perón es electo presidente. La oposición le trasladó a ella la antipatia y el rechazo que sentian por Perón. La acensión vertiginosa "esa mujer" fue para esos argentinos un motivo más de repúdio.

En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso, tanto en el aspecto político como en el social. En cuanto a la política, trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del peronismo. Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país. Las dirigentes de la nueva agrupación recibieron el nombre de "delegadas censistas".

En el aspecto social su trabajo se desarrolló en la Fundación Eva Perón, mantenida por contribuciones de empresarios y por donaciones que los trabajadores hacian cuando tenian una mejora en sus sueldos. Creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos, escuelas, una Ciudad Infantil. Durante las fiestas distribuía sidra y pan dulce, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.

El otro bastón y tal vez eje principal de su popularidad fue constituído en torno a los sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras, a quienes ella llamaba sus "descamisados".

Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, aun muy joven, por ocasión de una leucemia. El dolor popular no la abandonó en un velatorio que duró 14 días y a partir de entonces no la abandonaría jamás.

Cuando elegí ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así.

Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y aún, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más que a Eva Perón.

Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como "Evita". Yo me les presenté así, por otra parte, el día que salí al encuentro de los humildes de mi tierra diciéndoles "que prefería ser "Evita" a ser la esposa del Presidente si ese "Evita" servía para mitigar algún dolor o enjugar una lágrima.

Y, cosa rara, si los hombres de gobierno, los dirigentes, los políticos, los embajadores, los que me llaman "Señora" me llamasen "Evita" me resultaría tal vez tan raro y fuera de lugar como que un "pibe", un obrero o una persona humilde del pueblo me llamase "Señora". Pero creo que aún más raro e ineficaz habría de parecerles a ellos mismos.

Ahora si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí: me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra "Evita" me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama "Evita" me siento con gusto "compañera" de todos los hombres.

Fragmento del libro "La razón de mi vida" escrito por Eva Perón en 1951.

1943 – 4 de Junio – 2007

1943 – 4 de Junio – 2007
LA REVOLUCION NACIONAL



El 4 de junio de 1943 es una fecha bisagra en la historia argentina. Ese día queda sepultada la Década Infame, que había comenzado el 6 de septiembre de 1930, con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen.

La historia oficial dice que el 4 de junio de 1943 se trató de un golpe militar más, uno de los tantos que hubo en el siglo XX. Pero los golpes clásicos siempre se hicieron para profundizar el modelo de dependencia y el gobierno de las minorías oligárquicas.

Sin embargo, el 4 de junio se hizo cargo del poder un sector de las Fuerzas Armadas que estaba adoctrinado con Scalabrini Ortiz y los cuadernos de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). No era un sector liberal que se proponía mantener el status quo. Al estar formado en el nacionalismo popular de FORJA, en el yrigoyenismo y en la tradición nacional, estos jóvenes oficiales se hallaban en condiciones de dar un giro copernicano en la política local. Y lo dieron.

La oficialidad se encontraba organizada en una logia denominada Grupo Obra de Unificación, más conocido por su sigla: GOU. El GOU era conducido por un hasta ese momento desconocido coronel Juan Perón, profesor de la Escuela Superior de Guerra, funcionario del Ministerio de Guerra, delegado en misiones diplomáticas. Era del arma de infantería. Se trataba de un oficial distinto, de sólida preparación intelectual, especialista en estrategia y algo muy importante para lo que iba a venir: estaba actualizado.

El Coronel Perón conocía al detalle la marcha de ese incipiente mundo de posguerra que se abalanzaba sobre todas las latitudes. Porque para él en su concepción no existe política nacional sin una clara política internacional. El había realizado unos cursos de perfeccionamiento en Italia y conocido de cerca al fascismo. A su regreso, les dijo a varios colegas que se aproximaba una etapa en que las masas trabajadoras iban a tener un crucial papel protagónico en las decisiones nacionales. No estaba predicando el fascismo ni tampoco adhería a él. Sino que les estaba aclarando algo elemental: el sometimiento de los trabajadores había llegado a un límite. Quizás a su fin. Por eso cuando se produce la Revolución de Junio él elige ocupar el olvidado Departamento Nacional del Trabajo, convertido meses después en la Secretaría de Trabajo y Previsión.

En la Secretaría nace la era de la política social en la Argentina. Desde este espacio de poder Perón se convierte en el factor predominante de la Revolución, porque pasa a organizar a los trabajadores y neutraliza –definitivamente- a los anarquistas, comunistas y socialistas.

Con el sindicalismo, con el movimiento obrero organizado, de neto corte nacional y popular, de inspiración social y cristiana, con la conquista de los derechos sociales, Perón se erige de inmediato en el líder de la Revolución. Entonces, no fue un golpe militar más el del 4 de junio, sino un cambio revolucionario, distante de una asonada cuartelera para que gobierne la minoría conservadora de siempre.

Detrás de Perón se encolumnaron los jóvenes. El tenía 50 años. Estaba en su esplendor intelectual. Carismático imbatible, orador de fuste, pasó a la primera línea de la política sin proceder de los partidos demoliberales que se hallaban en su pico de máximo desprestigio. Era el hombre que llegaba a la política por fuera de todo el desastre que había significado la Década Infame, plagada de negociados, de entrega al capitalismo inglés, de explotación de los obreros, de deshonor internacional. Veníamos del pacto Roca-Ruciman en que el vicepresidente había dicho que la Argentina era una perla más del imperio británico. Veníamos de la elección de los presidentes en la Cámara de Comercio Argentino-Británica. Veníamos del “fraude patriótico”. Veníamos de la creación del Banco Central por Sir Otto Niemeyer, representante del Banco de Inglaterra. Veníamos de la claudicación del radicalismo que se había integrado al Régimen “falaz y descreído”, abandonando sus posiciones nacionales. De ahí en 1935 el surgimiento de FORJA, de los jóvenes radicales que decidieron continuar la brecha del Caudillo, para dejar de ser una Argentina colonial y ser una Argentina libre.

Entonces el pueblo se hizo Revolución y logró la unidad indisoluble con las Fuerzas Armadas. Es decir, que la relación de poder se modificó sustancialmente. La oligarquía vacuna dejó de mandar. El poder pasó de la oligarquía, de las empresas ligadas al capital inglés y sus lacayos en los partidos demoliberales, a una concertación policlasista encabezada por los trabajadores y los militares sanmartinianos. Concertación conducida por Perón.

Como vemos, a partir del 4 de junio se trastocan los cimientos de la Argentina liberal, la Argentina de pocos, cuyo modelo agroexportador se agota. Era la Argentina de la Generación del 80, la que inflama al Dr. Grondona cuando dice que éramos el sexto país del mundo... en exportaciones de vacas y trigo pero a nivel social éramos una colonia de obreros hambrientos y desprotegidos.

A esta situación colonial el yrigoyenismo la administró, pero la dejó seguir. Por el contrario, la Revolución de Junio coloca entre las cuerdas a la Argentina colonial y con la conformación del peronismo le da el nocaut, la quita del medio, la pone en un su justo lugar de la historia, en el rincón de la ignominia y la traición al pueblo.

Nosotros somos de la Nueva Argentina. Nacimos con el 4 de junio porque sin 4 de junio jamás hubiera habido 17 de octubre de 1945. La historia es una sucesión de hechos concatenados, que tienen su lógica y su propio desarrollo por el grado de incidencia de sus protagonistas.

Aquellas banderas del 4 de Junio que hallaron su materialización en la Década Feliz, la Década de la Dignidad que va del 45 al 55, todavía perduran y nosotros las levantamos bien alto. Porque nacimos para dar trabajo, para fortalecer la industria, para sostener la soberanía nacional y hacer de la Argentina un país inclusivo, poderoso en leyes sociales y protectoras del pueblo que es el único soberano.

Para nosotros de nada sirven los indicadores económicos si falta trabajo. Hicimos política de Estado aquello de “gobernar es dar trabajo”. Que es lo único que dignifica al hombre.

La Argentina de la producción y el trabajo es la Argentina que los peronistas queremos y luchamos por ella. Lo hicieron quienes nos precedieron y lo hacemos nosotros en estos tiempos. No cabe ninguna duda que estamos en el camino peronista, con la baja del desempleo al 8%, con la disminución de 40 puntos de la pobreza, con la indigencia a menos de un dígito, la Argentina que conduce Kirchner es la que soñamos en nuestros años de juventud.

Sin embargo, falta profundizar el cambio porque casi un tercio de la población es pobre y quedan pendientes políticas sustentables en lo económico y en lo social. Convocamos a todos los patriotas a sumarse a nuestra causa que es la causa del pueblo.

Por José María Díaz Bancalari Presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires.

ATENTTI GENTE DE ENTRE RIOS......

...QUIENES QUIERAN OIR QUE OIGAN, QUIENES QUIERAN SEGUIR QUE SIGAN, NUESTRA EMPRESA ES ALTA Y CLARAS NUESTRAS DIVISAS......
Por favor no se olviden quien lleva las riendas del peronismo en Entre Rios, nada mas un abrazo